Te lloro y no es porque no estés, es porque en mi cabeza todos los recuerdos se volvieron a encontrar y se están dando un abrazo.
Desde la primera vez que te vi hasta la última caricia y el último beso.
Y estoy bien, porque se que vos también lo estás y aunque no sigamos el mismo camino vas conmigo a donde sea.
Sos libre ahora y en mi mente te imagino corriendo por todos lados y dando vueltas por el pasto, simplemente me queda agradecerle a la vida por juntarnos tantos años.
A donde sea que estés, gracias!
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