Miedos.

Estoy llena de miedo, y ese miedo que tengo me hace mal, me restringe.
Quiero poder estar bien y sacar esa oscuridad en la que una vez me metí pero se me hace casi imposible.
Algunos días, como hoy, no puedo evitar sentirme así, pensar en exceso cosas que puede que sean reales como puede que no.
A veces me habla el miedo. Y ahí entro en un conflicto interno de lo que quiero y lo que dice mi cabeza.
Por un lado quiero sentir, quiero jugármela y arriesgarme por cosas que se que valen la pena, y por el otro, hacerlo me asusta. Porque, ¿Y si no funciona?, ¿Si doy todo y me quedo sin nada?, ¿Cómo voy a parar la oscuridad en ese momento, cuando no tenga nada que me ayude?
Me aterra volver a ese lugar, cada tanto lo visito sin querer por un rato y me recuerdo lo horrible que es estar ahí.
Entonces me acuerdo que la vida es eso, la vida es arriesgarse porque de nada tenemos certezas. No podemos dejar de vivir por miedo y mucho menos dejar que el miedo te gane.

"El miedo en si, no es el problema. Pero que en todo caso, sí hay un problema: que es el miedo a tener miedo y este miedo, es el que me paraliza para pensarme capaz de enfrentar la situación que temo."

Comentarios

Entradas populares de este blog

10 meses sin tí

Intensidad

Llamame romántica.