Fuimos instantes, magníficos y resplandecientes.
Fuimos la explosión más brillante de todas las supernovas.
El abrazo en la esquina del recuerdo. Tu mirada reflejada en la pupila de mi corazón.
Fuimos mi reír y tu llorar, o los dos mezclándose en la lejanía de la inmensidad o en lo efímero de tu amor.
Fuimos el dedo enredado encima del colchón y el maquillaje corrido del recuerdo.
La creatividad de los días grises y el éxtasis que corría por las venas de ese enredado entender que solo podíamos ver cuando estabas cerca.
También supimos ser la cornisa y el salto al infinito.
La tormenta y el viento suave que rozaba tu piel como caricia.
Tu locura y la mía pérdidas en la dimensión de tanta realidad chocando contra nuestras ventanas.
El ángel y el demonio pactando un acuerdo.
Y el lápiz que quedó a medio escrib...
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