It's [not] okay
No te pido que entiendas como me siento, que juzgues si es real o no, ni que pienses en lo que vos harías en mi lugar o hayas hecho en mi lugar. No te pido que lo hagas porque somos personas distintas, vivimos distinto, sentimos distinto y por lo tanto reaccionamos distinto.
Si hay algo que aprendí es no juzgar el dolor ajeno, a lo mejor para lo que a vos es un granito más de arena para otro es un tsunami, y no es menos importante por eso.
No te pido que entiendas como me siento, pero si te voy a contar cómo lo viví.
Al principio, como cualquier otra persona, tenía mis días malos, pero no importaba realmente porque mañana era otro día y ese dolor a lo mejor se transformaba en sonrisa.
Y así fue, a veces no, pero siempre existía el mañana.
Por un tiempo la pilotee como una profesional, y para los días malos del mañana encontré la mejor sonrisa que había en mi cajón de mentiras.
No supe bien cuando fue, lo que si se es que de un momento a otro era esa la única sonrisa que manejaba y que los días malos no aparecían sino que se convirtieron en mi realidad de todos los días.
No voy a contarte de mis dolores, ni de mis preocupaciones del momento porque no quiero que se pierda el mensaje, no era eso lo importante.
Lo importante es que tenía razones para ser feliz, las tenía, pero no era capaz de verlas porque la tristeza se había aferrado a mi como una garrapata y no había veneno que la matara.
Eran noches y días enteros de sufrimiento, de soledad, porque cuando uno se siente así, por más de que se rodee de las mejores personas, se va a seguir sintiendo solo.
No te pido que entiendas como me siento, pero que veas que no importaba si era día o noche, lo único que deseaba era estar en mi cama con los ojos cerrados, y eso era exactamente lo que hacía porque ese dolor inofensivo del principio había crecido en un monstruo más grande que de a poco me iba sacando la energía y toda la vida que podía encontrar.
Busque maneras de sacar las espinas y algunas sin querer las termine hundiendo más adentro.
No te pido que entiendas como me siento, aunque si te voy a contar que no entendía realmente lo que me pasaba hasta que me hablaron de la depresión, o a lo mejor lo leí pero de eso tampoco me acuerdo. Es fuerte asumir que hay algo mal en vos, y más fuerte es llamarlo enfermedad.
Me dijeron que mis problemas no eran nada comparados a los del resto, entonces ¿por qué se sentía como si lo fueran?
Años me costó entender que no importaba si los problemas de otros eran más grandes o más pequeños que los míos porque al restarle importancia a lo que me estaba pasando hizo que pudiera expandirse a su gusto, y que a lo mejor a otros les pasaban cosas peores pero eso no hacía que mis problemas dolieran menos o que eran nulas mis batallas.
La depresión existe, la depresión duele, la depresión hace que todas las cosas lindas que ves se vuelvan negras y transforma todo lo lindo en exactamente lo contrario. La depresión como cualquier otra enfermedad se trata y si no te mata.
A mí no me hizo sacarme la vida aunque en su tiempo era lo que más deseaba, pero sí mató partes de mi que hasta ahora sigo intentando recomponer.
Las batallas se pelean de una a la vez, y yo tenía en el momento otras batallas que pelear pero hasta que no gane esta no puedo enfrentarme a las otras, si lo hubiese hecho, si no peleaba con todas mis fuerzas esa batalla, ahora no podría estar escribiendo esto.
No te pido que entiendas como me siento pero si te pido que entiendas que dolió y duele muchísimo recordarlo. Que a veces en la noche cuando me encuentro en soledad vuelve a aparecer como el monstruo debajo de la cama y lloro hasta que desaparece.
No te pido que entiendas como me siento pero si te pido que no le restes importancia a mi dolor, aunque te parezca estúpido, aunque te parezca pasajero. Te pido que evites cualquier tipo de pensamiento hacia mi dolor porque es mío, porque no se puede hablar de algo que no se conoce, y que si alguna vez te das cuenta o incluso pensas que alguien lo puede estar padeciendo le des un abrazo y le digas que no está solo.
Por último te pido que tengas cuidado con las personas de sonrisa fácil y constante, la mayoría de las veces las encontró en el cajón.
Y a lo mejor, si te pido que entiendas como me siento, porque te veo en desesperación tratando de ayudarme y para hacerlo, primero es necesario entender. No se puede sacar la espina sin saber antes dónde duele.
Si hay algo que aprendí es no juzgar el dolor ajeno, a lo mejor para lo que a vos es un granito más de arena para otro es un tsunami, y no es menos importante por eso.
No te pido que entiendas como me siento, pero si te voy a contar cómo lo viví.
Al principio, como cualquier otra persona, tenía mis días malos, pero no importaba realmente porque mañana era otro día y ese dolor a lo mejor se transformaba en sonrisa.
Y así fue, a veces no, pero siempre existía el mañana.
Por un tiempo la pilotee como una profesional, y para los días malos del mañana encontré la mejor sonrisa que había en mi cajón de mentiras.
No supe bien cuando fue, lo que si se es que de un momento a otro era esa la única sonrisa que manejaba y que los días malos no aparecían sino que se convirtieron en mi realidad de todos los días.
No voy a contarte de mis dolores, ni de mis preocupaciones del momento porque no quiero que se pierda el mensaje, no era eso lo importante.
Lo importante es que tenía razones para ser feliz, las tenía, pero no era capaz de verlas porque la tristeza se había aferrado a mi como una garrapata y no había veneno que la matara.
Eran noches y días enteros de sufrimiento, de soledad, porque cuando uno se siente así, por más de que se rodee de las mejores personas, se va a seguir sintiendo solo.
No te pido que entiendas como me siento, pero que veas que no importaba si era día o noche, lo único que deseaba era estar en mi cama con los ojos cerrados, y eso era exactamente lo que hacía porque ese dolor inofensivo del principio había crecido en un monstruo más grande que de a poco me iba sacando la energía y toda la vida que podía encontrar.
Busque maneras de sacar las espinas y algunas sin querer las termine hundiendo más adentro.
No te pido que entiendas como me siento, aunque si te voy a contar que no entendía realmente lo que me pasaba hasta que me hablaron de la depresión, o a lo mejor lo leí pero de eso tampoco me acuerdo. Es fuerte asumir que hay algo mal en vos, y más fuerte es llamarlo enfermedad.
Me dijeron que mis problemas no eran nada comparados a los del resto, entonces ¿por qué se sentía como si lo fueran?
Años me costó entender que no importaba si los problemas de otros eran más grandes o más pequeños que los míos porque al restarle importancia a lo que me estaba pasando hizo que pudiera expandirse a su gusto, y que a lo mejor a otros les pasaban cosas peores pero eso no hacía que mis problemas dolieran menos o que eran nulas mis batallas.
La depresión existe, la depresión duele, la depresión hace que todas las cosas lindas que ves se vuelvan negras y transforma todo lo lindo en exactamente lo contrario. La depresión como cualquier otra enfermedad se trata y si no te mata.
A mí no me hizo sacarme la vida aunque en su tiempo era lo que más deseaba, pero sí mató partes de mi que hasta ahora sigo intentando recomponer.
Las batallas se pelean de una a la vez, y yo tenía en el momento otras batallas que pelear pero hasta que no gane esta no puedo enfrentarme a las otras, si lo hubiese hecho, si no peleaba con todas mis fuerzas esa batalla, ahora no podría estar escribiendo esto.
No te pido que entiendas como me siento pero si te pido que entiendas que dolió y duele muchísimo recordarlo. Que a veces en la noche cuando me encuentro en soledad vuelve a aparecer como el monstruo debajo de la cama y lloro hasta que desaparece.
No te pido que entiendas como me siento pero si te pido que no le restes importancia a mi dolor, aunque te parezca estúpido, aunque te parezca pasajero. Te pido que evites cualquier tipo de pensamiento hacia mi dolor porque es mío, porque no se puede hablar de algo que no se conoce, y que si alguna vez te das cuenta o incluso pensas que alguien lo puede estar padeciendo le des un abrazo y le digas que no está solo.
Por último te pido que tengas cuidado con las personas de sonrisa fácil y constante, la mayoría de las veces las encontró en el cajón.
Y a lo mejor, si te pido que entiendas como me siento, porque te veo en desesperación tratando de ayudarme y para hacerlo, primero es necesario entender. No se puede sacar la espina sin saber antes dónde duele.
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