Alma sensible
Hace un tiempo me dijeron que mi sensibilidad se debía a mi falta de madurez, y yo me pregunto, ¿En que momento empezamos a pensar de esa forma? ¿En que momento se fue todo al carajo?
Vivimos en un siglo donde las personas creen que no mostrar sentimientos es lo mismo que ser fuertes, más valientes.
Y que equivocados están.
Valientes en este mundo son los que se atreven a sentir, los que no tienen miedo de mostrarse 'debiles'. Los que se indignan con las injusticias y luchan para cambiarlas, los que se la juegan por amor, por sus sueños, por la vida.
Hay muchas cosas que pasan y nos dejan con la boca abierta, pero se debe justamente a la poca sensibilidad que se está mostrando, la falta de empatía, de compañerismo.
Hoy me planto a defender mi alma sensible, orgullosamente a decir que no soy inmadura, que el problema no está en mi sino en el resto por juzgar. A pedirle al resto que se permita hacerlo, que muestren indignación y salgan a marchar en contra de aquellas cosas que son importantes y que no funcionan como deberían. Abrirle los ojos al resto hasta verlos llorar de rabia. Abrirles los ojos hasta escucharlos unirse a la lucha, y que después sean ellos los que sigan ese trabajo.
Nos hace falta más almas sensibles en este mundo de crueldades. Es lo único que nadie nunca nos va a poder robar. Lo único que nos va a ayudar a progresar como humanos.
Lloren, rían, griten, escuchen, bailen, marchen, corran, rompan. Y sigan sin parar que el camino es largo y cuántos más seamos estrechándonos las manos menos chances tenemos de perder.
Vivimos en un siglo donde las personas creen que no mostrar sentimientos es lo mismo que ser fuertes, más valientes.
Y que equivocados están.
Valientes en este mundo son los que se atreven a sentir, los que no tienen miedo de mostrarse 'debiles'. Los que se indignan con las injusticias y luchan para cambiarlas, los que se la juegan por amor, por sus sueños, por la vida.
Hay muchas cosas que pasan y nos dejan con la boca abierta, pero se debe justamente a la poca sensibilidad que se está mostrando, la falta de empatía, de compañerismo.
Hoy me planto a defender mi alma sensible, orgullosamente a decir que no soy inmadura, que el problema no está en mi sino en el resto por juzgar. A pedirle al resto que se permita hacerlo, que muestren indignación y salgan a marchar en contra de aquellas cosas que son importantes y que no funcionan como deberían. Abrirle los ojos al resto hasta verlos llorar de rabia. Abrirles los ojos hasta escucharlos unirse a la lucha, y que después sean ellos los que sigan ese trabajo.
Nos hace falta más almas sensibles en este mundo de crueldades. Es lo único que nadie nunca nos va a poder robar. Lo único que nos va a ayudar a progresar como humanos.
Lloren, rían, griten, escuchen, bailen, marchen, corran, rompan. Y sigan sin parar que el camino es largo y cuántos más seamos estrechándonos las manos menos chances tenemos de perder.
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