Perdonar amor, perdonar.
Muchas veces hablo de todas las veces que fui lastimada, por mi o por otra persona.
Hoy quiero escribir sobre el después de que te lastimaron, ese después en el que tenés que decidir si esa persona vale la pena o no; si aceptas su perdón o si a lo mejor te das cuenta de que el perdón tenia que salir de vos pero la rabia y tu egoísmo no te dejaban verlo.
Hoy elegí perdonar porque entendí que la situación se nos fue de la mano tan rápido que no tuvimos tiempo de pararla. Pero sigo acá al firme, por esos pactos silencioso, y otros no tanto, que nos juramos.
Porque en las buenas la gente sobra y en las malas se ausentan.
Decidí perdonar porque no fue tu intención lastimarme y eso lo puedo ver, porque a lo mejor si hubiese sido todo un poco distinto capaz no merecías que te perdone, pero hiciste lo mejor que pudiste y eso me hace bien.
Perdonar entonces, perdonar porque el dolor de la falta de esa persona es más grande que el dolor que te causó.
Perdonar porque tenemos que admitir que no siempre tenemos la razón, aunque luchemos contra la terquedad de nuestras cabezas diciendo que si.
Perdonar porque la vida es corta y si de verdad queremos a esa persona a nuestro lado, un perdón a cambio de ese vacío nos regala mil besos más.
Mil besos que hacen mierda esas lágrimas y te contagian las sonrisas.
Hoy quiero escribir sobre el después de que te lastimaron, ese después en el que tenés que decidir si esa persona vale la pena o no; si aceptas su perdón o si a lo mejor te das cuenta de que el perdón tenia que salir de vos pero la rabia y tu egoísmo no te dejaban verlo.
Hoy elegí perdonar porque entendí que la situación se nos fue de la mano tan rápido que no tuvimos tiempo de pararla. Pero sigo acá al firme, por esos pactos silencioso, y otros no tanto, que nos juramos.
Porque en las buenas la gente sobra y en las malas se ausentan.
Decidí perdonar porque no fue tu intención lastimarme y eso lo puedo ver, porque a lo mejor si hubiese sido todo un poco distinto capaz no merecías que te perdone, pero hiciste lo mejor que pudiste y eso me hace bien.
Perdonar entonces, perdonar porque el dolor de la falta de esa persona es más grande que el dolor que te causó.
Perdonar porque tenemos que admitir que no siempre tenemos la razón, aunque luchemos contra la terquedad de nuestras cabezas diciendo que si.
Perdonar porque la vida es corta y si de verdad queremos a esa persona a nuestro lado, un perdón a cambio de ese vacío nos regala mil besos más.
Mil besos que hacen mierda esas lágrimas y te contagian las sonrisas.
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